SU NACIMIENTO Y SU DESAPARICIÓN

Por: Beto Flores

San Francisco Telixtlahuaca (Oaxaca) .- La historia de la estación del ferrocarril en su esplendor y desaparición, así como las nuevas generaciones al desconocer su historia los indicios que quedan de ese esplendor, el cual lo destruyen sin tener pleno conocimiento de lo que están acabando; sobre todo los que ahora son autoridades comunales y municipales, jóvenes sin conocimiento de los pasajes de la historia de las comunidades que representan y por consecuencia borran el pasado.

Cuando el gobierno implementa programas de ayuda para mejora de las localidades, las personas buscan el beneficio personal; esa mala práctica les dejó el PRI. La gente se lamenta que sean unos vivales, los caciques y las personas que son autoridades municipales y comunales las que se estén llevando los recursos millonarios de estas obras.

Esto no es nuevo, durante el prianismo se hicieron ricos unos cuantos, sobre todo los caciques de las comunidades que en pleno Siglo XXI existen y son ellos los que  deciden quienes serán las autoridades comunales y municipales o ellos mismos se autonombran; es por ello que en algunas localidades una persona es tres, cuatro o más veces presidente municipal o pasando de un cargo a otro y un habitante se la pasa toda su vida desde joven de regidor, a síndico, presidente municipal, representante de bienes comunales, tesorero municipal y repitiendo los cargos, esto como si en las comunidades no hubiesen personas con capacidad de desempeñar dichos puestos pero los caciques no sueltan el  control de las comunidades porque pierden presencia, el control de la comunidad y recursos económicos para beneficio personal.

Tampoco es un secreto que quienes han sido autoridad en poco tiempo mejoran su economía y para maquillar nombran a personas jóvenes sin experiencia ni conocimiento del cargo y sin haber pasado por cargos menores. Estos jóvenes hombres y mujeres son utilizados para sus fines personales y las comunidades cada tres años ven el enriquecimiento ilícito de unos cuantos.

En comunidades pertenecientes al Distrito de Nochixtlán, no es la excepción y en la pavimentación de caminos rurales a cabeceras municipales, la autoridad municipal de San Pedro Cozcaltepec Cántaros, impuesta por la familia de apellido Coca quienes manipulan al presidente municipal de manera arbitraria, utilizó un camino histórico de Asunción Nochixtlán, causando desperfectos.

El Camino Real al Parían, cruza la comunidad de Nochixtlán y por el crecimiento urbano, este camino sólo cuenta con dos tramos todavía visibles y transitables: el primero se encuentra entrando a la población de Nochixtlán frente al lugar conocido como los azulejos y curiosamente esta arteria cuenta con un puente por donde pasan maquinaria pesada y ha resistido lo mismo que hasta ha resistido los sismos.

El segundo se ubica en el Colegio de Bachilleres de Oaxaca (COBAO) y es este último el camino que destruyeron parcialmente los vehículos que circulan de Nochixtlán a las comunidades de Coxcaltepec, Cántaros, San Pedro Quilitongo, Santiago Huahutlilla y viceversa y también en este tramo el camino cuenta con un puente que a pesar del exceso de peso de las unidades pesadas que en estos días han circulado no tiene daños en su estructura pero la ignorancia, desconocimiento y falta de responsabilidad en la preservación de lo histórico y sobre todo en la poca edad qué tienen los integrantes de la autoridad municipal de Nochixtlán, son factores que abonan a la destrucción de este histórico camino.

Por lo anterior, ciudadanos originarios de Nochixtlán que han preservado el Camino Real al Parían a través de tequios, bloquearon el paso a los vehículos y con ello pidieron la intervención de las autoridades municipales de las comunidades involucradas.

Dentro de los trabajos a realizarse el más importante es el muro de contención que el agua de las lluvias se llevó por desviar este líquido de manera preliberada en un puente que data de la época del porfiriato y es que este camino es histórico; por él transitaron en su momento los arrieros provenientes de la costa oaxaqueña y de comunidades de la región del Estado de Guerrero, mismos que recorrían pueblos pertenecientes al Distrito de Huajuapan de León.

Este camino tiene históricas anécdotas y en algunas comunidades todavía se conservan partes de este camino – en el tramo de Huajuapan a Santiago Juxtkahuaca – se encuentra El Espinazo del Diablo; esta parte del camino real pasa en el costado del cerro, es una pendiente prolongada y es una vereda que asemeja un espinazo y por el gran peligro que representa al paso de personas y animales de carga se le denominó así y es que los animales de carga se tenían que enfilar y de ahí se deriva la expresión  hilo, hilo, hilo, que es como los arrieros le decían a sus animales de carga para que hicieran una sola fila.

Cabe resaltar que al viajar en vehículo sobre la carretera pavimentada se puede apreciar esa parte del camino real.

En Sinaxtla, las personas de edad avanzada que platicaban del paso de los arrieros comentaban que eran muchas las caravanas de muleros que pasaban por la comunidad y era impresionante el gran número de las mismas. Contaban los abuelitos que los trajinantes trasladaban mercancías que llegaban al país en barco y para llevarlas a la capital del país eran llevadas a Parían para de ahí embarcarlas en el tren de carga.

También entre sus diversas mercancías trasladaban animales como gallinas, guajolotes, chivos, borregos y cerdos; a estos últimos les hacían zapatitos rudimentarios para que sus pezuñas no se dañaran porque eran semanas y hasta meses de camino por lo que en el trayecto de sus lugares de origen a la estación del tren en El Parían los animales tenían sus crías.

En esta comunidad, se conserva parte del camino real al Parían, al igual que en comunidades vecinas, siendo el destino final de los productos que a lomo de bestia se trasladaban a la antigua estación que era como una central de transporte porque era la parada del tren más importante para de ahí llevar los productos no solo del país si no del extranjero; mercancía que los arrieros llevaban desde el puerto de la costa oaxaqueña y era dirigida a la  capital del país o la ciudad de Oaxaca y a muchos otros puntos la República Mexicana, siendo el ferrocarril el transporte en ese tiempo a nivel nacional.

La comunidad del Parían fue la estación del tren, lo mismo que G. Olivera, más importante para quienes viajaban a las ciudades de Tehuacán (Puebla) a Veracruz, así como la Ciudad de México y a la capital de Oaxaca. Al paso del tiempo las personas adultas recuerdan con nostalgia cómo esta actividad desapareció al igual las dos comunidades que parcialmente quedaron desiertas con la llegada de vehículos de transporte de carga y con la privatización del ferrocarril desaparecieron definitivamente ya que las pocas familias que se resistían a dejar sus hogares y tierras emigraron, convirtiendo a estas comunidades en fantasmas y lo que alguna vez fue de impresionante afluencia de caravanas de personas y mercancías no quedó absolutamente nada.

Las comunidades G. Olivera y El Parían, políticamente son agencias pertenecientes al municipio de San Francisco Telixtlahuaca, aunque ahora solo quedan los nombres y el territorio porque lo que en un tiempo era el centro comercial más importante de la región ahora luce despoblado.

Desaparecieron las comunidades y también los empleadores porque como siempre en la historia de la humanidad y en la de México, es una herencia maldita que se tiene, pues siempre a prevalecía la ley del más fuerte o del qué se siente más que los demás y se impone aprovechándose de la debilidad de sus semejantes; esto aunado a la pobreza, la marginación e ignorancia qué trae consigo los más de 500 años de invasión extranjera por lo que en el tiempo de los arrieros también existieron los dueños de caravanas de animales de carga y empleaban a personas para que se hicieran cargo de sus animales.

Esos trabajadores no recibían un buen sueldo, eran explotados porque como ahora los traileros no duermen para llegar a su destino a cierta hora; en ese tiempo al dueño de los animales no le importa si había mal tiempo, si llovía o el animal de carga enfermaba, además de sortear el peligro en los caminos porque también existían los salteadores de las rutas.

Como puede verse tenemos una gran historia que los gobiernos privatizadores han intentado desaparecer para hacerse dueños de nuestros pueblos y su riqueza, siendo las nuevas generaciones quienes están borrando parte de la historia de México; ellos no tienen el pleno conocimiento ni le dan el valor a lo existente.

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